lunes, 6 de agosto de 2012

Good-bye, old lad! Remember me to God



Sir John Keegan murió pasado día 2 en su casa de Kilmington, a los 78 años de edad, tras una larga enfermedad. Ahora, si alguno de los presentes no sabe quien es este tipo de la foto, quizás debería considerar seriamente cambiar su feed de Húsar de Salón por otro de La Petit Claudine o similar, y, en cualquier caso, abandonar inmediatamente la sala o sentarse al fondo, muy calladito y contrito.

martes, 29 de noviembre de 2011

Por el tanque se sabe como va la revolución

Crónicas egipcias (II)



Lo que pasó después, ya que todo el mundo anda tratando de averiguar con qué gran revolución de la historia hay que comparar la egipcia, no fue 1989, ni, desde luego, 1789. Fue mayo del 68. El autentico. No la versión comercial con la que intentó equipararse nuestro simulacro de la Plaza del Sol. No, no. Mayo del 68, director’s cut. En francés y riguroso blanco y negro. Un coñazo intimista en plano secuencia, oiga.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Circulen, aquí ya no hay nada que ver



Crónicas egipcias (I)



Admito que, al principio, todo el lío este de los moritos revolucionados me pilló bastante lejos. Perdón, todo el lío este de los moritos buenos. Lo admito sin vergüenza igual que el hecho de que no he sentido, para nada, ese entusiasmo juvenil que según todos los periódicos, blogs y altavoces al uso todos deberíamos sentir por estas revoluciones populares, pacíficas, cívicas, laicas y librepensadoras.

domingo, 9 de enero de 2011

¡Zas! En toda la boca



La triste saga del F-22 (II parte)




Pues sí, señores. Se acabó la fiesta. Con admirable simetría, casi en el año clavado de la presentación del Sukhoi T-50, los chinos, como quien no quiere la cosa, se han dejado fotografiar el prototipo de su primer caza de quinta generación, el Chengdu J-20. Y la Internet echa humo. El T-50 no pasaba de ser uno de los muchos clavos en el ataúd de la hegemonía norteamericana, pero un quinta generación chino… eso ya son palabras mayores.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Mi división favorita (II parte): Un invierno escocés



En el verano de 1940 la 51st Highland Division era en el ejército británico como esa hija casquivana de buena familia que ha cometido un desliz con el mozo de cuadra. Las demás divisiones que habían ido a Francia habían conseguido volver, en cachitos de diferentes tamaños, pero vuelto a fin de cuentas y, por exigencias obvias del guión, estaban siendo reconstruidas. Pero ciertos detalles habían complicado el caso de la 51st.