miércoles, 30 de junio de 2010

Espera... ¿eso lo he pensado o lo he dicho en alto?




Resulta irónicamente apropiado que el general que iba a sacarnos a todos del lío este en Afganistán a base de buen rollete, corazones y mentes y mucha mano izquierda haya acabado colgando en el secadero por no recordar que en lo tocante a mantener a todos contentos y bien dispuestos hacia la misión el más importante al que había que mantener bien dispuesto era a su jefe.

viernes, 18 de junio de 2010

Una batalla como las que ya no se hacen



195 años hace exactamente hoy de Waterloo. Una batalla como dios manda. Con la gente bien vestida, las banderas al viento, tambor batiente y los oficiales por delante, que se les vea bien. Ni agujeros en el suelo, ni un solo uniforme a la vista que no sea de alguno de los colores primarios, sin civiles de por medio, ni armas inteligentes, ni chorradas asimétricas de esas.

lunes, 7 de junio de 2010

Ey tío, ¿qué te ha pasado?, tú antes molabas...


Viendo las imágenes del asalto, por llamarlo de alguna manera, al Mavi Marmara te cuesta creer que los tipos que lo han llevado a cabo sean los mismos, o parientes, ni siquiera lejanos, de los que cruzaron media África para liberar a los rehenes de Entebbe, o de los que estuvieron en el Paso de Mitla, los de la Granja China o de los que tomaron Beaufort.

lunes, 31 de mayo de 2010

La batalla más encarnizada
de la Segunda Guerra Mundial



En diciembre de 1941 Brisbane, una ciudad australiana de provincias de lo más anodino, estaba viviendo el acontecimiento más emocionante desde su fundación: un pánico de invasión. Si los japoneses no podían ser detenidos en Malasia, Indonesia o islas adyacentes –y el resultado hasta el momento de esos partidos parecía indicar que estaba crudo que fueran a serlo–, Australia podía convertirse, muy fácilmente, en la primera isla de cierto tamaño habitada por anglosajones en ser invadida desde los tiempos de la bayoneta de cubo.

miércoles, 14 de abril de 2010

Quijotes del Vístula

(No, no vamos a hablar de la carga contra los panzer)


Si hay una historia triste en la Segunda Guerra Mundial –y hay muy pocas de otro tipo en la Segunda Guerra Mundial–, esa es la de los polacos. Incluso para una nación acostumbrada a ser desmembrada y vuelta a armar cada dos o tres generaciones, la historia de Polonia entre 1939 y 1948 alcanza cotas de tragedia varios grados de magnitud por encima de la media.